Internet es la red mundial formada por los ordenadores que acceden a ella conectados entre sí. Conectarse a otros ordenadores e intercambiar archivos conlleva sus riesgos. Si configuramos nuestro navegador para que filtre algunos de estos peligros y además tomamos algunas precauciones, como no andar dando por ahí nuestros datos o nuestra dirección de correo electrónico, no deberíamos tener demasiados problemas. Aun así, es difícil librarse del SPAM (el correo basura de publicidad no solicitada) y de los virus, que a veces infectan a conocidos nuestros y roban las direcciones de correo electrónico que éstos almacenan en sus ordenadores, haciendo que nos lleguen virus de personas de las que inicialmente no desconfiamos. La tecnología actual permite filtrar mucho, pero también saltarse esos filtros con mayor o menor facilidad.
A tener en cuenta: no conteste nunca al correo no solicitado que llegue a su buzón, ya que esto sólo sirve para que sepan que alguien está leyendo el correo y su dirección automáticamente cotice más en las listas que las empresas que se dedican al spam venden o intercambian entre ellas. No siempre su dirección aparece en estas listas porque usted haya visitado un sitio y se haya registrado, aunque el mensaje que reciba así lo diga. Existen muchas maneras de acumular direcciones, escaneando Internet en busca de direcciones publicadas, utilizando los famosos mensajes que la gente reenvía a todos sus amigos, combinando nombres aleatoriamente a ver si cuelan (de ahí que una dirección cotice más si se corrobora que alguien la comprueba), etc.



