En medio del caos que vive el mundo en líneas generales, guerras, delincuencia, hambre, contaminación, entre otras cosas, la naturaleza no ha querido quedarse atrás, y en una especie de protagonismo destructivo, ha asestado un golpe, esta vez, contra el pueblo de Japón.
Una de las primeras potencias mundiales. Una de las economías globales más fuertes. Una de las sociedades mas ordenadas y políticamente correctas del planeta. Una cultura milenaria. Pero nada ni nadie puede preparar o predisponer el alma de un país para algo como esto. Devastador, aterrador, y como algunos ya comentan (espero que no estén en lo cierto), con un tono apocalíptico.




